domingo, 30 de septiembre de 2007

800 balas (lección vital)

martes, 18 de septiembre de 2007

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Mierda de artista



En los años sesenta había un artista que ya estaba arto del negocio del arte, más bien estaba arto de cómo los “burgueses“ eran capaces de comprar cualquier cosa, sobretodo de lo que se dio a conocer como Arte Contemporáneo… toma castaña. Tuvo la genial idea de vender una nueva pieza artística, bueno, en realidad eran noventa piezas de lo más original y contemporáneo. Piero Manzoni, así se llamaba el zagal, puso treinta gramos de su mierda en cada una de las 90 latas, las fechó, las cerro y las tituló “Merde d’artiste” en varios idiomas.
Estaba tan convencido del éxito de su nueva pieza (tanta confianza tenía en el audaz ingenio de los inversores de arte) que les puso como precio de salida su peso en oro, osea, 30 gramos de oro. Nunca una mierda se vendió tan rápido, por lo menos que esté documentado.
Al poco tiempo este mozo paso a mejor vida, no parece que haya relación entre su muerte y el envasado de sus deposiciones. Pero poco a poco, esta pieza única se ha ido revalorizando, y ya se está vendiendo a unos 124.000 euros. Bueno, que la mierda envasada tenga el mismo precio que una hipoteca (ruina) media, dice mucho.
El caso es que ahora se esta llegando al temor de que estas latas no contienen mierda de Piero Manzini, tal como rezaba el título de obra, sino un poco de yeso. Pero es sólo un rumor, ya que nadie quiere estropear ninguna de los noventa envases para comprobarlo, en manos de muchos coleccionistas del planeta.
Piero se cegó por demostrar lo que era evidente, y posiblemente engañó a inocentes hombres de negocio ávidos de grandes beneficios. A lo mejor no les dio la mierda prometida, y esto es serio señores… o no. Es como si todo lo que se mezcla con dinero dejara de existir, perdiera su “valor”. Nadie se ha puesto de acuerdo para decir lo que es o no arte, ni falta que hace creo yo (mientras el artista y quien lo disfrute estén contentos), pero me da a mí que cuando el arte se hace amigo del dinero, un buen trozo de mierda me huele mucho mejor. Y eso que comerciar con arte desgrava y blanquea más que Mimosin.