sábado, 7 de junio de 2008

Manquita forever

Los que llevan la catedral de Málaga quieren ponerle la torre que le falta, toma castaña. Si es que estos cristianos no tienen ningún miramiento por las tradiciones. Uno ya roza una edad que empieza a ser embarazosa, y de pequeño la única catedral que veía era la nuestra, la “manquita”. Para un niño no dejaba de ser curioso semejante monumento, pero no porque le faltara la torre ya que me costaron años darme cuenta (despistao que es uno), sino porque me preguntaba para lo que servía realmente ese edificio. ¿Y quien lo habría construido? , y sobre todo ¿quién puso la pasta? jaja. Ya estoy crecidito y sabemos que es un obra a la superstición, al miedo y la represión, pero eso es otra historia. La primera vez que vi una catedral con dos torres, no me gustó. La costumbre supongo, pero no me hago a la idea, y creo que muchos que se criaron en Málaga dirán lo mismo.

Como si en EEUU se hicieran de pronto musulmanes (que con esto de las modas cualquiera sabe) y le pusieran un burka a la estatua de la libertad, o le dieran por poner recta la torre de Pisa o le pusieran la nariz a la esfinge Giza. Vale que esos monumentos ya no se usen y la catedral sí, pero tampoco nos vamos a engañar. Excepto en las grandes galas de semana santa en la que todos los borrachos y borrachas hacen una vez al año como que adoran al muñeco de turno, ya no hay público para tanta parafernalia. Es como construir en la plaza de la constitución un escenario permanente para 120.000 personas sólo para que vaya a dar un concierto los domingos “La década prodigiosa”, evidentemente no se llenaría. La catedral, vale, como monumento no lo vamos a tirar a estas alturas ¿quién iba a pagar la demolición?, más que nada por el valor artístico. Pero también porque seguro que algún listo del ayuntamiento se forra hasta las cejas con suelo de todos poniendo un carreful, un super mardonal, o un parque acuático vaticano (eso sí, sin enseñar la pantorrilla vaya que el personal se encarame a las hembras en plena cuesta abajo, que la carne es débil, sino díselo al Obispo Bernardo Alvarez).

Venga, vale, que se quede la catedral porque vivimos del turismo y tal. Pero dejémosla como está. Es un lujo que el del coche de caballos se regodee en la cara quemada de los guiris yanquis diciéndoles que los fondos para terminar la torre de la catedral se desviaron para la lucha que EEUU tenía contra los ingleses para conseguir su independencia. Vale, seguro que la idea de enviar el dinero no era precisamente para luchar por un nuevo país que defendía entonces la libertad, la igualdad etc, seguramente los motivos fueron más bien por dar por culo a los putos ingleses de la época. Lástima que haya otra historia que dice que ese dinero se dedicó a los caminos de Vélez y Antequera. Eso traicionaría la tradición malagueña de hacerlo todo a medias, o por lo menos con el doble del costo real… como el estadio “Martín Carpena” que costó el doble por las reformas ya que no hicieron bien el estudio del suelo por abaratar costes y luego se venía abajo, o el maravilloso “Palacio de Congresos” que al final salió por 3 ó 4 veces su costo inicial (da igual 3 que 4, que más da), o el grandioso tramo de autovía de Guadalmar con sólo dos carriles, que allí si que se hacen procesiones y no en semana santa, mire ud.

Estos cristianos son buenos para buscar dinero, aunque espero que no nos lo quiten de la nómina, antes que pongan una torre de una antena de móviles, que eso da mucha pasta y el hueco ya está. Pero si se ponen a la faena, que lo hagan bien desde el principio y en vez de poner la torre que remodelen totalmente el local para convertirlo en una gran sala de conciertos. Ostias, “Sala Catedral”, como suena, a ver quien no toca allí. Quién sabe, a lo mejor, con un poco de pasta de por medio se animan los Bodega Caníbal y te hacen uno de sus conciertazos, mire usted.

1 comentarios:

Josapo dijo...

DEMOLICION DE LA CATEDRAL YA TERRENO SOCIAL. PUTOS CURAS. STOP A LA CENSURA EN MACERANDO.